Tu imagen, tu carta de presentación

Hoy hablo de la imagen. No lo hago desde un enfoque superficial, sino desde uno práctico: aquel que busca proyectar quien realmente eres.

Tu imagen, tu carta de presentación

Tal y como dice el título, nuestra imagen es y será nuestra carta de presentación. Puede que algunas personas no estén de acuerdo con esto, pero es una realidad. El ser humano genera una idea o una sensación a partir de una primera impresión. Esta impresión se formará a partir de la postura, el aseo o la forma de vestir de la persona.

No hablo de imagen como se entiende generalmente; me refiero a lo que proyectas con ella

Ya que la postura que adoptes, por ejemplo, hará que los demás perciban una u otra cosa. Seguro que lo has oído: no hay segundas oportunidades para primeras impresiones. A eso me refiero con imagen.

Muchas personas no tienen la postura adecuada; la mala alimentación y la falta de ejercicio esculpen un cuerpo que no llama la atención, y que puede verse considerado como una dejadez hacia sí misma. Y eso, es la muestra de alguien que no se cuida o que no tiene disciplina.

Hoy en día la salud se tiene en cuenta como un pilar básico en nuestras vidas, y la salud no se resume únicamente a ir al médico cuando estamos malos o tomarnos un medicamento.

Ni mucho menos.

Las personas que hacen ejercicio y cuidan su alimentación, dan mucha información sobre cómo son. Tener un cuerpo bonito o estar en forma es la consecuencia de una disciplina de entrenamiento y dedicación a uno mismo, que se extrapola a otras esferas de la vida.

Por lo tanto diremos que la sensación que recogemos de los demás es multisensorial. La vista suele ser el sentido predomina, siendo el olfato el que ocupa la segunda posición.

Veamos lo que tú puedes hacer para proyectar lo que quieres

Tendiendo en cuenta nuestros sentidos, vamos a ver las partes de nuestra carta de presentación, para que tengas un ejemplo y así crear la tuya:

  1. Lo primero que podemos modificar es la forma de vestirnos. A lo lago de la vida cambiamos de estilo, pasando por varias fases hasta encontrar el nuestro propio. Te pongo un ejemplo directo: Yo visto casi todo el día en ropa deportiva. A fin de cuentas, soy entrenador personal; pero cuando quiero arreglarme, voy directo a mi marca de confianza, Félix Ramiro.
  2. Una visita a nuevos peluqueros o probar nuevos cortes de pelo puede hacernos ver otros caminos para nuestra imagen. El maquillaje también ayuda, no cabe duda. Aunque ojo a esto, no digo que el maquillaje mejore nada o que el maquillaje sea necesario para tener una buena imagen. Como dije más arriba, se trata de la imagen que quieras proyectar. No estoy hablando de ser superficial; todo gira en torno al mensaje que quieras que los demás perciban.
  3. En cuanto a mi campo profesional (lo realmente importante, a mi parecer), lo siguiente que podemos cambiar es nuestra composición corporal, construyendo la figura deseada e intentando eliminar aquellos síntomas que pueden afectar a nuestra carta de presentación, como son desajustes digestivos u hormonales.
  4. El sello de nuestra carta de presentación sería una buena postura, confiada y llena de seguridad. Por lo que, entrenar, enfocando nuestros esfuerzos en la salud, sería lo ideal.
  5. Por último: Actitud. Si cumples con todo lo anterior, pero te falla la actitud, es como conducir un Ferrari con el chasis de una tartana de la posguerra.

Huelga decir que, si tú te ves bien, te sientes mejor, lo cual ayuda a tu actitud, lo cual fomenta las relaciones interpersonales, lo cual mejora tu estado de ánimo y, por ende, tu autoestima, que también es salud.

Dicho esto, espero que estos consejos te ayuden o inspiren para construir la imagen que deseas. Pero antes, lo suyo es que respondas a una pregunta básica: ¿Qué quieres conseguir?



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